La juventud cristiana
por A. Giannelli, J. Gangemi, C. Primolini, D. Anchepe, G. Sánchez
De la revista "Para que sean Uno", Año 5 Nro. 57 - Septiembre 2001
BUENOS CONSEJOS por Américo Giannelli
VIVA LA DIFERENCIA por Juan O. Gangemi
LA VIDA POR JESÚS por Carlos D. Primolini
CORAZON VALIENTE por Daniel A. Anchepe
LOS ESPEJOS DEL SOHO por Gustavo Sánchez
BUENOS CONSEJOS
por Américo GiannelliEl recibir y dar consejos es una experiencia de todas las personas. Comenzando por nuestra niñez, pasando por la adolescencia y la juventud. Siempre que hay alguien más grande o con mas trayectoria en la vida, hemos de recibir alguna indicación.
En nuestra juventud, pensamos que al llegar a la edad madura terminaríamos con una práctica que para la gente joven se convierte muchas veces en algo tedioso. Ahora, con unos cuantos años más nos damos cuenta que el "aconsejamiento" es una práctica siempre vigente.
No renegamos de los consejos, los hemos recibido en cantidad y muy buenos, con toda seguridad nos hubiéramos evitado muchos problemas si los hubiésemos puesto en práctica. La Biblia nos enseña acerca del valor de los consejos, Salomón decía "Cuando falta el consejo, fracasan los planes; cuando abunda el consejo, prosperan" (Prov. 15:22 NVI).
Ahora bien, sucede que las personas son muy reacias a recibir consejos. En ese sentido quisiéramos apuntar dos motivos fundamentales: por una parte la actitud de los jóvenes y por otra la actitud de los mayores; ya que todos tenemos algo que ver en esta situación.
Un buen ejemplo de lo que les sucede a los jóvenes, lo hallamos en la parábola del hijo pródigo. Allí podemos observar a un joven impaciente, que deseaba independencia, como una forma de ser feliz. En términos generales, cualquier chico o muchacho que se encuentre por tomar esta determinación en su vida, recibe un consejo o amonestación por parte de sus padres. Probablemente, por la descripción del carácter que nos hace el Señor Jesús acerca de este padre, el joven hijo pródigo no tuvo escasez de consejo. No obstante lo vemos hacer su propia voluntad.
Esta es una cuestión muy curiosa del ser humano. Muchas veces el deseo de hacer cosas o tomar decisiones, es mas fuerte que todas las advertencias juntas. Este es un proceso que se observa con claridad en la juventud, pero que también se manifiesta en todas las etapas de la vida. Pensando en los proverbios de Salomón, encontramos una lección más: "El prudente ve el peligro y lo evita, el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias" (Prov. 22:3 NVI). Un signo de sabiduría o prudencia, es poder advertir el peligro y evitarlo, este es un proceso en el cual indefectiblemente necesitamos la orientación o el consejo que nos permita darnos cuenta de la situación peligrosa. ¡Gracias a Dios, porque siempre presenta señales en nuestro camino!, por medio de su Palabra y por el consejo de hermanos que nos guían para que no erremos.
También es bueno poder observar el problema desde el punto de vista de aquel que da un consejo. Pablo escribe en este sentido a Tito en cap. 2:6-8. Le pide que recomiende a los jóvenes a ser prudentes o sensatos. Esta es una recomendación muy valiosa, porque los ímpetus y desafíos de la juventud hace que muchas veces no seamos prudentes, sino que nos precipitemos en nuestras decisiones. Ser prudentes es un consejo inobjetable. Ahora bien, fijémonos que Pablo hace un gran hincapié en el respaldo moral y espiritual del consejero.
Ese respaldo a que Pablo hace referencia, se compone de dos aspectos fundamentales: primeramente ejemplo de vida demostrada a través de buenas obras, luego una enseñanza avalada por la integridad, la seriedad y un mensaje bien fundamentado.
Así que, es muy bueno tener capacidad y conocimiento para dar un correcto consejo, pero notamos que sin el respaldo moral y espiritual, tal vez lo que estamos consiguiendo es todo lo contrario a lo que dictan nuestras buenas intenciones.
Como dijimos al comienzo, a lo largo de toda nuestra vida hemos escuchado cantidad de consejos, muchos y muy buenos, y con buenas intenciones; pero en algunos casos sin ningún respaldo de vida. ¿Eso produce un rechazo por parte del joven de todo lo recibido?. En algunos casos termina siendo una enorme piedra de tropiezo, ya que la falsedad e hipocresía colaboran en apartar del camino al hermano que anda en dificultades espirituales. En otros casos, un consejo sin respaldo, es algo mas de lo mucho que se escucha. Pero quisiéramos dar nuestro testimonio de nuestra experiencia, los buenos consejos dados por buenos hermanos, fueron los que nos orientaron en nuestra vida, y los que nos sirvieron de dura reprensión cuando erramos el camino.
Hay un atributo de Dios que no siempre se mencionan en los libros de teología, y sin embargo se puede observar claramente: el equilibrio. Nuestro Dios es así, armonía, equilibrio en su persona y en el universo creado por Él. Los creyentes debemos imitar esta característica divina en todas nuestras relaciones: familia, trabajo, amistad, iglesia, y también en el arte de aconsejar y en la disposición para ser aconsejado.
Queridos hermanos jóvenes, tienen por delante un enorme desafío a lo largo de sus vidas, si el Señor no viene antes: el ser luminarias en este mundo, y vivir vidas de compromiso con Él a contramano de lo que dicta el sistema mundo gobernado por Satanás. En ese sentido, la Palabra de Dios nos llama a fortalecernos en el poder de la fuerza del Señor (Ef. 6:10), también hallamos en ella que Él nos ha dejado su Santo Espíritu para que nos guíe a toda verdad (Jn. 16:33), pero también observamos que nos ha provisto de la exhortación oportuna a través de hermanos que con sabiduría e integridad nos aconsejan como en el caso citado de Tito. No dejemos caer en saco roto la amonestación pertinente que tiene por fin orientarnos; la soberbia y el orgullo cierran el corazón y la mente, y ese es el gran fracaso del cristiano, no importa cual sea su edad.
Queridos hermanos mayores es buena la experiencia, y muy buena la intención de transmitirla a aquellos que nos siguen, pero no olvidemos la exhortación de Pablo a Tito. Tal vez lo podamos parafrasear de esta manera: Un buen consejo, dado por un buen consejero, será una eficaz herramienta en la vida del aconsejado.
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VIVA LA DIFERENCIA
por Juan O. GangemiAunque parezca un juego de palabras es necesario definir si hay que hablar de joven cristiano o de cristiano joven.
Es importante dejar en claro que lo fundamental es ser cristiano, cualquiera sea la época de la vida que se está atravesando. El joven dejará de serlo pero si ha confiado en Cristo como Señor y Salvador nunca dejará de ser cristiano.
Es por eso que la Biblia aconseja acordarse del Creador en los días de la juventud (Ec. 12:1), pero no deja de aconsejar a los creyentes de toda edad que como cristianos debemos distinguirnos en nuestra manera de pensar, de hablar y de actuar. Marcando la diferencia con el mundo, no importa si se es joven o viejo.
El joven que busca hacer esa diferencia para la gloria de Dios, sabrá ubicarse frente a las presiones y las tentaciones que el mundo presenta cada día.
Podrá, como aconseja el Apóstol Pablo: huid de las pasiones juveniles (2º Ti. 2:22) y vencer al maligno como dice el Apóstol Juan (1º Jn. 2:13)
Muchas veces los jóvenes creyentes buscan diferenciarse de los mayores mientras que los mayores suelen olvidarse que fueron jóvenes presentándose así una brecha generacional que no tiene fundamento bíblico.
Dios plantea en su palabra una relación armónica con los lógicos matices que se dan por la diferencia de edad, lo cual hace que haya distintos gustos por la música, distinta preparación, distinto lenguaje, etc. pero teniendo en común las cosas fundamentales de la vida.
La diferenciación del joven creyente no es por la edad sino por la conducta, es tomar en serio las palabras de Jesús cuando orando al Padre dijo que estábamos en el mundo, pero no éramos del mundo.
Ser un joven cristiano implica una serie de beneficios que Dios da y que de ninguna manera pueden gozar los que no conocen a Dios, pero también trae una cantidad de responsabilidades que no pueden delegarse.
Es el joven con un mensaje de parte de Dios el que puede llegar a los de su misma edad para ganarlos para Cristo.
Dios quiere que sus jóvenes muestren una alternativa distinta para la vida, disfrutando de la misma con intensidad, mostrando que se puede vivir la juventud con alegría pero sin caer en el pecado y los vicios que son moneda común en nuestros días.
Es verdad que la tentación está al asecho pero no es menos cierto que Dios da las armas para derrotarla, comenzando por la promesa del Señor de socorrernos permanentemente.
La Biblia no nos habla de la época de la juventud de Jesús pero, si nos dice que él puede comprendernos porque fue tentado en todo según nuestra semejanza. (He. 2:17 -18)
Por lo tanto, cada joven creyente debe saber que cuenta con el mejor aliado para superar las tentaciones ya que el mismo lo hizo venciendo para dar victoria a cada creyente.
Dice Sal. 119:9 que hay una manera para que el joven pueda tener una vida limpia. Es una formula simple pero poderosa: guardar la Palabra de Dios.
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LA VIDA POR JESÚS
por Carlos A. PrimoliniEn este tiempo Que nos toca vivir, muchas cosas acontecen. Todos miramos la realidad que nos rodea, pero no todos vemos lo mismo. Un pensamiento simplista nos dirá: la realidad es una sola; ¿no es así?. Creo que no. La realidad está teñida por nuestra historia, ¿qué historia? ; nuestra familia, nuestra edad, lo que vivimos en nuestra juventud, si estudiamos o no, si trabajamos, si tenemos o no una nueva familia, nuestras relaciones, cuando conocimos al Señor, dónde lo conocimos, cómo es la iglesia en la que nos congregamos y tantas cosas más.
Entonces, compartiré una idea: la juventud cristiana está durmiendo.
Recuerdo todavía algunas paredes escritas con consignas que a más de uno le ponía la piel de gallina como se suele decir. Patria o muerte, la vida por Perón y otras muy parecidas cambiando el nombre del líder a defender.
Son consignas de los finales de los 60 y década del 70. En aquella época, muchos ofrendaron sus vidas por ideales. Ideales justos para algunos, y sin sentido para otros. La juventud estaba comprometida, jugaba un papel muy activo.
Las consignas indicaban una dualidad extrema, se ganaba o se perdía. Esto llevó a encrucijadas sin retorno muchas veces, y la reacción que provocaron fue violenta. Muchos murieron, muchos desaparecieron.
Tres décadas pasaron, mucho agua bajo el puente, y muchas cosas cambiaron.Tan diferentes son que hoy los viejos, nuestros abuelos, son los que se movilizan por las calles, toman el PAMI, gritan las injusticias. Los jóvenes miran. No todos. Es cierto, algunos se drogan, otros intentan trabajar sin lograrlo, otros intentan estudiar, no todos saben por qué.
Ahora imagino la pintada con la consigna que plantea el título del artículo: La Vida por Jesús.
Ante la primera mirada parece una locura. Reminiscencia revolucionaria casi inexistente al comienzo del milenio.
Mi mente voló rápidamente al evangelio, las palabras de Jesús, el que murió por mí. Dice Mt.16:25: "porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará".
¿Es posible que el mismo Señor Jesucristo haya escrito la consigna? Puede que sí. Es lo que dice el evangelio. Perder la vida por él, qué demanda para la juventud de hoy.
Perder la vida es vivir en santidad, no participar de las propuestas de los que no aman a Dios, gritar las injusticias, hablar de Cristo, servirle con valor, con entrega, sin desmayar, amando a los hermanos, ayudando al que está en problemas y tantas otras acciones que encontramos en su Palabra como demandas del compromiso que tomamos cuando creímos en él.
Queridos jóvenes, vivan con intensidad la vida que Cristo les dio al morir en la cruz, deben jugarse por él.
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CORAZON VALIENTE
por Daniel A. Anchepe ( Sgo. del Estero - Argentina)William Wallace, el guerrero poeta, cabalga ante la mirada temerosa e incrédula de aquellos pobres campesinos hambrientos, quienes armados con palos, azadas y algunas pocas espadas, se habían congregado en el campo de batalla para enfrentar al poderoso e indestructible ejército inglés.
Un puño cerrado, cabellos rubios que danzan en las cuerdas del viento y el trueno hecho voz, sacuden el sopor del miedo y ahuyentan los fantasmas de la muerte que se ciernen sobre las cabezas de los oprimidos.
El grito cala hondo: "Si se quedan y pelean, tal vez mueran. Si huyen, tal vez vivan, pero jamás serán libres...", y remata: "Pueden quitarles la vida, pero jamás podrán quitarles la libertad...".
Quién no recuerda esa emocionante escena en la que Mel Gibson transmite el deseo de su "Corazón Valiente" y motiva de tal modo a los escoceses para que estos peleen contra la tiranía inglesa y consigan la tan ansiada libertad.
¡Es tan sólo una película! me dirás, y de hecho lo es, pero... ¿no es el resumen de esta vida?. ¿Querer ser libres y gozar de la vida?.
Entonces me pregunto: ¿Cómo buscar la libertad en este mundo?.
En la Biblia tenemos muchos ejemplos de jóvenes que buscaron la libertad y la encontraron. Claros ejemplos de "guerreros poetas" que persiguieron un objetivo en Dios y se mantuvieron firmes en sus convicciones.
Daniel fue uno de ellos. "Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse..." (Daniel 1:8).
Dios permitió que Nabucodonosor invadiera Jerusalén, llevándose los vasos del templo para que engrosaran el tesoro del dios babilonio.
Además, ordenó que "...Muchachos sin tacha...", entre ellos Daniel, sean enviados a Babilonia y, "... que les enseñasen las letras y la lengua de los Caldeos." (v.4).
Arrancado de su tierra, y de sus afectos, Daniel pasó a ser UN ESCLAVO CON PRIVILEGIOS en un país extraño.
Pero, en Daniel vemos a un joven dispuesto a vencer. Un ejemplo para sentirnos ganadores, libres, y con la clara convicción de que la vida cristiana no es aburrida sino victoriosa.
Daniel no se opuso a vivir en el palacio, era el mejor lugar. Tampoco se quejó de la enseñanza de los Caldeos, estudiar su lengua no era malo. Ni se opuso a tener otro nombre, sinónimo de esclavitud.
Sin embargo, ¡No quiso contaminarse con la comida y el vino del rey!. No era un capricho. Pueden "cautivarnos" con sus deleites, ejercer influencia, e inclusive cambiar nuestra identidad, pero jamás podrían cambiar nuestro corazón si permanece en Dios.
Daniel no tranzó, y nosotros también podemos rechazar el estilo de vida de la "Babilonia actual" y marcar la diferencia con sus habitantes y los otros creyentes que perdieron la sensibilidad a lo bueno.
¿Alguna vez quedaste como un tonto cuando tus compañeros de colegio sacaban a relucir un fin de semana de boliche, sexo y borracheras, mientras vos fuiste a la iglesia?.
¿Te avergonzaste cuando tus amigos contaron sus experiencias sexuales mientras vos sos virgen, y te dicen "raro"?.
No te sientas mal, Daniel te diría: "Permítete ser libre en Dios.
¿Libres? ¿Cómo? En Apocalipsis 3:18 encontramos tres claves del éxito de Daniel. "…Te aconsejo que de mi compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos, para que veas".
1) "Oro Refinado": Tu fe no puede ser regalada. Tiene un alto precio. Es una fe probada por Dios "con fuego" y eliminadas las impurezas brilla como el sol. Daniel confiaba en Dios y sabía que la comida era dedicada a los dioses, y participar de ella era reconocer su señorío. ¡Cuidado con perder tu riqueza!
(1ª Pedro 1:7; "…Sometida a prueba vuestra fe, con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honor…")
2) "Vestiduras Blancas": Tu perteneces a Dios y este mundo se pierde, por lo tanto cubramos nuestras vidas con el poder de Dios. No era un pecado comer de la mesa del rey, pero Daniel obró de acuerdo con sus principios de conciencia y nos dice: "No te contamines con el mundo". (Romanos 13:13-14; "Andemos como de día, no en glotonerías y borracheras… sino vestíos del Señor, y no proveáis para la carne")
3) "Unge tus ojos": Es una invitación para que nuestros ojos espirituales sean abierto y sepamos discernir entre la propuesta satánica y una vida dedicada a Dios. Daniel no estaba seguro de que los animales servidos en la mesa del rey eran limpios según la ley y pudo elegir entre esa comida y lo que era saludable. "Piensa". (Efesios 1:17-18; "Dios os dé espíritu de sabiduría y revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento…")
"…Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse". En su corazón, el centro de sus emociones, del conocimiento y la voluntad. No renegó de Dios ni del momento que vivía, como muchas veces nosotros, sino que comprendió que la verdadera libertad no es la ausencia de límites como predica el mundo, sino que esos límites dan seguridad. Imagínate caminando por un puente colgante, donde las cuerdas que actúan como barandas son los límites y te encuentras aferrado a ellas. ¿Te atreverías a caminar fuera de esos límites sin considerar las consecuencias de una caída mortal?. En Dios estás seguro y su verdad te dará la libertad que anhelas.
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LOS ESPEJOS DEL SOHO
por Gustavo Sánchez"La juventud necesita ser estimulada, mucho más que instruida" GOETHE
"La juventud no es rebelde, es exigente" ROBERTO OCHOAHernando Desoto fue un adelantado español que murió en el corazón del amazonas en el siglo XVI. Vino como tantos y murió en el intento como tantos. Lo distinto de este hombre fue que no venía a buscar oro, riquezas o esclavos como todos, sino que lo que lo animaba era encontrar la fuente de la eterna juventud. Todo un símbolo del anhelo de todos los tiempos, pero intensificado en las últimas épocas. Tantos "liftings" y rejuvenecimiento artificial confirman esto. La quimera del elixir de la eterna juventud.
Es en esta etapa donde se dispone de todo el potencial, las ganas, las fuerzas, los sueños, para emprender empresas, aún las más difíciles. Grandes movimientos sociales y religiosos los tuvieron como protagonistas. Sin ir más lejos en el "Mayo francés" y en el movimiento de los hermanos de Plymouth, fueron jóvenes sus mentores.
Hay quien ha dicho que la juventud es un asunto del alma y no del almanaque. Y es verdad, hay muchas personas mayores que conservan todas las características de la juventud y muchos "jóvenes" que se han anquilosado a pesar de su edad. Esto es muy cierto, sin embargo el predicador, (Ecl. 12:1 y SS.), exhorta a "acordarse", a tener presente, a tener en cuenta a Dios "en los días de la juventud", antes que llegue el tiempo "que no de placer vivir", y el tiempo y sus achaques pongan freno en el servicio a Dios y en el vivir mismo. Antes de quedarse sin vista (vs.2), perder las muelas (vs.3), se pierdan las facultades auditivas (vs.4), antes que florezca el almendro, o sea el pelo se llene de canas (vs.5), antes que la rueda, que saca de la fuente de la vida su sustento, se quiebre (vs.6)... en definitiva, antes de envejecer. Porque convengamos que si bien el hombre interior puede renovarse día en día, el exterior se desgasta (2 Co. 4:16).
Así que tenemos mucha esperanza en nuestros jóvenes, pues ellos tienen toda la capacidad mental y corporal para realizar grandes trabajos y continuar la obra de extensión del reino de Dios.
Talcott Parsons fue un sociólogo norteamericano que basó toda su teoría de estructura social en lo que él llamó "la expectativa del rol", o sea lo que se espera que cada uno haga, la expectativa parsonsiana de los jóvenes es esa, son el futuro, algo más que un slogan.
Tenemos en nuestra iglesia una hermosa juventud, identificada con Jesucristo y su causa y viviendo a contramano, con toda su idiosincrasia que respetar, con su música, su lenguaje, sus códigos, su propia visión de la vida.
Cinco años tuve el privilegio de trabajar entre ellos, aprendí muchísimo y tengo recuerdos imborrables del ministerio de esos días. Pero también es verdad que no todos son así. Hay un sector de ellos que no manifiesta las inquietudes, el inconformismo, la pasión transformadora propias de su edad, y canalizadas a través del evangelio y creo que, aunque esbocemos supuestas respuestas, si seguimos la senda del análisis sincero desembocamos en la falta de modelos.
A comienzos de los ´70, en el barrio hippie de Soho (al sur de Houston, que es eso lo que significa Soho), se originó una costumbre muy peculiar. Los coloridos atuendos de sus habitantes, sumado a lo curioso de su forma de vida, tornaron el barrio en atractivo turístico y centenares de personas lo visitaban por curiosidad o para burlarse de los jóvenes residentes. Éstos, hastiados de la situación, sumaron a su estrafalaria indumentaria un espejo. Entonces cada vez que alguien los señalaba, miraba o criticaba, se escondían detrás de sus espejos. Así, el que se burlaba veía su propia imagen reflejada.
Lo mismo creo, sucede hoy con nosotros, cuando miramos a los jóvenes, centramos esperanzas en ellos, demandamos el mayor esfuerzo y el incondicional compromiso con la causa de Cristo. Al igual que cuando son blanco de críticas, la imagen se nos devuelve, como en un espejo y nos obliga a mirarnos a nosotros mismos, ver que ejemplos tienen en nosotros, que virtudes imitar, que conductas nuestras, ellos pueden hacer suyas.
El arquetipo del joven cristiano es Timoteo, de él se dice que nadie lo menosprecie por ser joven (1ª Ti. 4:12), sino por el contrario, que sea ejemplo. La verdadera autoridad no deviene de griterías, violencia, ni rebeldía, sino de la conducta que sea un ejemplo. Pero notemos que debía ser ejemplo no de los jóvenes, sino de los creyentes en general y que estamos hablando... ¡¡¡de un hombre de 35 o 40 años!!!.
Muchos conflictos se evitarían si primara el ejemplo, sobre el discurso. Ejemplo, como otra vez lo hemos dicho es TYPOS y se usaba para acuñar moneda o escudos. Esa es la única violencia sana, la de una vida que golpea y forma reproducciones a la misma imagen.
Por otra parte, ¿Qué se le debe decir a los jóvenes, que no valga para todo cristiano que anhele progresar espiritualmente?
Se pide que HUYA (2 TI 2:22 Y 1 Ti 6:11). Huir, en este caso, no es de cobardes sino de valientes. Huir de las pasiones juveniles, ¿Qué serían estas pasiones?
La palabra griega habla de un fuerte deseo, a veces es usada para deseos legítimos (Lc.22: 15; 1 Tes. 2:17), pero generalmente, como acá, describe deseos pecaminosos, sexuales o no. Existe un error común y es atribuirle al sexo el calificativo de un problema de los jóvenes, como sino fuera un problema en toda edad.
Sería una arrogancia creerse con facultades ameritadas, provenientes de tener todo resuelto, superado. No debe ser así, sabemos que somos fuertes cuando nos reconocemos débiles, así que de estos deseos, si queremos que los jóvenes huyan, el mejor método es que vean mayores que huyan también. Podríamos decir, además, que de manera general este término involucra deseos pecaminosos de PLACER (Ro. 1:24; Apoc. 18:14), PODER (Ga. 5:16,24; 2 Pe. 2:10,18 y Jd. 16,18), y de las POSESIONES (1Ti. 6:19). Como vemos se tratan de deseos de inmadurez espiritual más que de una razón cronológica.
Nicolás Cavallero acuñó una frase preñada de significación: "Algunos con los años se vuelven más viejos, otros maduros". Un signo de madurez es la reproducción. Si anhelamos "Timoteos", necesitamos "Pablos", ¿Podemos decir: "sean imitadores de mí, como yo de Cristo" (1 Co, 11:1)?
Parece paradójico, en un escrito sobre la juventud, cargar las tintas, no en ellos más enfáticamente, sino en quienes tienen la responsabilidad de liderarlos.
Muchas veces los jóvenes sacaron los cadáveres de los errores de los mayores (Hch. 6:10). Esto no debe ser así.
Si queremos una juventud más comprometida, necesitamos a cristianos maduros que desprecien el pecado, que tengan pasión por las almas, amor por la Palabra, verdaderos "padres" que transmitan vida, más que maestros (1Co. 4;15). Tenemos muchos maestros, nos faltan "padres", 1 Jn. Recurre a la misma metáfora, los jóvenes y los padres. Los "padres", transmiten vida. Un maestro enseña su materia y listo; un padre se preocupa por su formación, por el ejemplo que recibe de él. Los jóvenes son como los hijos y éstos como las flechas (Sal. 127:4). Como las flechas, nuestra juventud necesita fuerza y dirección. Fuerza que provenga de una fe desarrollada, inspirada y compartida desde los mayores, y dirección nos habla de metas claras, objetivos precisos. Generalmente éstas son carencias de la edad adulta en nuestros días,
Esto requiere tiempo: Un hongo se forma en seis horas, un roble en veinte años.
Es menester un verdadero discipulado, tenerlos cerca, que nos vean testificar, crecer, en definitiva, que quieran ser como nosotros.
Vivimos en una sociedad carente de modelos, pero en la iglesia, la verdadera enseñanza es a través de la vida. Estamos en la vidriera y los jóvenes nos están mirando.
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"Para que sean Uno". Publicación de las Iglesias Cristianas Evangélicas, Rosario - Santa Fe (República Argentina). Editores: Juan Gangemi - Américo Giannelli - Carlos Primolini - José Zorrilla - Gustavo Sánchez - Daniel Rozas - Jorge Pluis - Guillermo Tardi - Ernesto Gutiérrez. Se autoriza la reproducción o reenvío de estos artículos, solamente citando la fuente.Háganos llegar su respuesta y comentarios a Revista "Para que sean Uno", e-mail: paraqueseanuno@yahoo.com.